ArcarBoard: Un Hoverboard al que le queda mucho por mejorar.

En plena era de los Segways y monociclos eléctricos, algunas personas ya no se conforman con desplazarse sin esfuerzo físico alguno, sino que siguen empeñados en imitar a Marty Mcfly, a pesar de que el mes de octubre ya ha quedado atrás. Primero fue Lexus, que con motivo de la supuesta llegada del personaje al futuro, crearon un Hoverboard bastante funcional y manejable, pero que tenía los inconvenientes de necesitar una cara pista magnética y una compleja refrigeración para poder funcionar. Nuestro siguiente invitado se presenta como una alternativa algo menos limitada, pero faltaríamos a la verdad si no dijeramos que su rendimiento actual está muy alejado de convertirlo en un producto comercial. Su nombre es ArcarBoard, y no es apto para cualquier bolsillo precisamente.

ArcarBoard: Nada de magnetismo, sino aire, mucho aire.

Gizlogic__ArcaBoard (1)El Arcaborad es un Hoverboard que ha sido desarrollado por una compañía aeronáutica privada denominada ArcadeSpace, y que con este nombre de videojuego de marcianitos ochentero, ha creado un prototipo funcional basado en el funcionamiento de 36 ventiladores eléctricos que son capaces de producir hasta 195 kilogramos de empuje, lo que equivaldría a unos 272 caballos de potencia, que se dice pronto (equivalente a un Audi TTS, por poner un ejemplo).

Como si de un dron se tratara, el ArcaBoard hace uso de varios giroscopios que se encargan de mantener estable este Hoverboard durante su funcionamiento, aunque a tenor de los vídeos disponibles, está claro que la manejabilidad del invento está lejos de ser uno de sus puntos fuertes. De forma parecida a los monociclos eléctricos, podremos decidir la dirección de avance mediante la inclinación de nuestro cuerpo.

Gizlogic__ArcaBoardSi el Arcaboard no es fácil de manejar, los handicaps no se quedan aquí, ya que todo ese derroche de potencia a base de ventiladores tiene un coste muy alto en forma de una autonomía realmente escasa que solo alcanza hasta los 6 minutos de vuelo uso, por lo que su uso queda restringido a un “ratito” de diversión, más que a desplazamientos prolongados por la ciudad.

Si todos estos inconventientes todavía no han echado atrás al lector, quizás le interesará saber que se puede adquirir el Arcaboard por el modíco precio de 18.130 euros, calderilla para los jugadores del Real Madrid, pero una pequeña fortuna para el resto de los mortales.

Está claro que la idea es interesante, pero a menos que el mercado de las baterías evolucione de forma radical, y la manejabilidad mejore de forma notable, el Arcaboard se queda a día de hoy en un prototipo curioso, pero poco práctico. Os dejamos con un vídeo de presentación:

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